Mujeres árbol

Mural "Mujeres árbol"
Mural “Mujeres árbol” en Madrid, de Raquel Riba Rossy

Acompañar a las Mujeres árbol

por Jana Pachón

Las mujeres árbol fueron semilla, fueron mujer asustada

Mujer chiquitita encogida sobre sí misma

Que ya no veía la luz, ni salía su voz.

Sobre ella capas y capas de tierra que caen con cada desprecio,

con cada amenaza, con cada exigencia, cada insulto o menosprecio.

Sentirse no valer por no encajar en lo que se espera de ella.

Rendirse ante la decepción de que el amor no lo puede todo

como tantas veces le contaron hasta que llegó a creérselo.

Pero la savia se agita en su interior y dice ya basta.

El volcán erupciona.

¡Merezco vivir!, ¡Bienvivir! grita por dentro.

Y levantó su cabeza como un brote tierno.

que al abrir los ojos se encontró otra mirada, desconfiada, perdida, cansada,

pero con una chispita vital en el fondo de su pupila.

Otra mujer, una igual, otra hermana.

Renacen juntas con tallo erguido,

Fortalecen su tronco común junto a otras

que al mirarse frente a frente se espejan,

y al abrazarse crecen juntas y son para las siguientes, peldaños.

Son diversas pero ya no están solas.

Ahora entienden lo que les pasa.

Se arman juntas de coraje, seguridad y confianza.

Van tomando caminos distintos para explorar de nuevo el mundo y todas sus opciones.

Se bifurcan en ramas para hacer brotar cosas hermosas, flores y hojas.

Aquellas cosas que una vez atrás les hicieron creer que no sabrían hacer,

Que nunca llegarían a ser.

Pero toda esa potente y fuerte belleza estaba ahí y ya no hay quien la pare.

Algunas quedaron atrás y no lo lograron.

Y el machismo acabó con ellas y con sus hijos e hijas.

Ahora son sustrato de este gran árbol que es imparable,

Que empieza a dar sus frutos y diseminar semillas

de amor, de paz, de esperanza,

igualdad, justicia y tolerancia.

Este árbol está en el centro de Madrid para contagiar de fuerza y de sororidad a todas las mujeres del mundo que por allí pasen y de ternura y sensibilidad a todo hombre que empatice con el mensaje.

Es un mural en el que he colaborado y se inauguró el pasado lunes en Madrid como lugar de homenaje y reparación a las víctimas y supervientes de las violencias machistas. Fue iniciativa de Maria Naredo, Directora General de Prevención y Atención frente a la violencia de género de la anterior legislatura del ayuntamiento de Madrid.

La obra de la artista Raquel Riba Rossy, autora del personaje Lola de Vendetta, que se subió al andamio junto a Marta Lapeña, es fruto de un proceso creativo y participativo, facilitado por la misma artista, de 19 mujeres supervivientes autodenominadas Mujeres Árbol que han encontrado un relato común de cómo el machismo las entierra y cómo la sororidad de las mujeres y con la ayuda de profesionales de la red de recursos de violencia y de los Espacios de Igualdad del Ayuntamiento de Madrid, han logrado salir y volver a disfrutar de la vida.

Todo partió de una carta a la mujer que fuimos, poniendo atención a todo lo que nos ayudó para ser la mujer que somos hoy o que deseamos ser:


“Mujeres que se aman a sí mismas, mujeres libres, mujeres sororas que se apoyan las unas en las otras, mujeres que no callan porque desean un mundo mejor, más justo e igualitario para todas las personas. Las de ahora y las que vienen. Así como hicieron las mujeres que nos precedieron y que sufrieron represión, exilio, encarcelamiento e incluso la muerte por permitirse ser ellas mismas y reivindicar los derechos de los que hoy gozamos”.

Después y a partir de palabras que aparecieron en las cartas se hicieron dibujos que expresaban diferentes momentos del proceso de haber sobrevivido a una situación de violencia machista. Desde la oscuridad y la falta de autoestima, al crecimiento, el encontrar apoyo y salidas, la solidaridad con otras mujeres (a quienes la sociedad educó para ser rivales) y la recuperación de la ilusión por la vida y el amor propio.

Con las ideas de todas se trató de plasmar en una sola imagen ese proceso para transmitir un mensaje de apoyo y esperanza a las mujeres que se encuentren en esa misma situación hoy, así como un mensaje de denuncia al patriarcado y sus múltiples formas de opresión hacia las mujeres.

Raquel Riba Rossy con su sensibilidad y su arte supo plasmarlo muy bien.

Me siento muy afortunada de haber participado y acompañado este proceso creativo y colectivo de las “Mujeres Árbol”, que hoy continúan en marcha  y a través del arte, para seguir siendo visibles en las calles y las plazas.

Este mural es un ejemplo de cómo el arte puede empoderar a las personas y transformar la sociedad. Un ejemplo de arte y feminismo para hacer de lo personal algo político desde el apoyo mutuo, la alegría, la creatividad y el respeto a la diversidad.

Video del proceso creativo
Video de la inauguración del mural