Paleta de colores

A veces me despierto gris intenso casi azul, otras veces el turquesa cielo se expande en mí como un respiro.

Me percibo arcoiris de vivencias y emociones donde un color determinado, a veces por azar, a veces por insistencias, otras por desidia, toma el turno, la palabra y la emoción. Me entrego distraída más o menos feliz, más o menos viva, hasta que un rayo lumínico me sacude.

Días atrás un gris cargado de lluvia eléctrica me acompañaba como lo suele hacer cuando en los dibujos animados un personaje determinado está empapado de melancolía, extrañamiento de la vida, apatía.

Ahora el verde prado, intensamente presente, me recuerda quién soy y lo que tengo. Miles de destellos luminosos, cada cual con su color propio, hacen de mis días y mis noches un paisaje por el que quiero pasear. Esos destellos, soporte incondicional, a los que algunas personas llaman afectos me hacen la vida más amable, más bella y me recuerdan quién soy cuando más perdida estoy.

Consicente, ahora si, de estar presente en mí, agradecida de estos destellos arcoiris que acompañan mi camino.

Del gris pálido, casi azul, al turquesa cielo, verde prado.

Claudia Godoy