Lo Sagrado

– Lo Sagrado –
por Claudia Godoy

Llego a la sala con tiempo y me dispongo a prepararla para un nuevo encuentro. Esta tarde somo varias, imagino a cada persona, sus ganas, sus motivos, sus miedos y me pregunto si se parecerán en algo a los míos. El centro está listo, las sillas en corro, los materiales preparados, la música a punto. Me siento, doy un último vistazo de aprobación y cierro los ojos, respiro, conecto con mi cuerpo que está vibrante por el acontecimiento, me centro. Suenan timbres, la puerta se abre varias veces, caras nuevas, alguna conocida, ojos curiosos que pasean sobre las cosas, risas nerviosas, tímidas, palabras ordenadas, medidas, seguras…¡nos ponemos en tarea!

Vamos abriendo nuevas puertas que nos llevan a otros lugares, algunos conocidos otros sorprendentes, distintos que nos hablan al oído, o nos gritan con fuerza creativa buscando salir. Basta cerrar los ojos y entrar en nosotras para luego salir llenas de presencia, basta confiar en la red que vamos tejiendo entre todas para sentirnos seguras; dejarnos guiar por el arte que nos ofrece su lenguaje para poder decir lo que a veces no nos atrevemos, lo que nuestra alma guarda, lo que hoy, aquí, ahora necesitamos decir, sacar, transformar.

Estar presente, acompañar estos momentos sagrados de creación plena tan llena de sentido, de conexión con una misma me hace sentir profundamente privilegiada; me convierto en una asistente, casi imperceptible, al servicio de las necesidades técnicas y atenta a los estados emocionales que afloran o pueden aflorar.

Finalmente se comparten las obras creadas, nuevas palabras vienen a la boca, brillo en los ojos, la sorpresa en el cuerpo, la fuerza del arte en todas.

Me siento afortunada.